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A fondo La necesidad del perdón Cuando el dolor de algo pasado no nos deja vivir en paz, es mejor olvidar y seguir adelante por simple instinto de conservación.


La necesidad del perdón

Cuando se pasa la vida dando vueltas en los errores de siempre, ya sean ajenos o propios, la existencia se torna difícil e, incluso, destructiva. No dejar pasar las cosas o, simplemente, no perdonar impide que podamos seguir adelante libremente y ponerle fin al ciclo de dolor que aquello nos produce. “Perdonar es, básicamente, un acto de fe y de amor hacia otro ser humano y hacia uno mismo. Es creer genuinamente que lo que nos hirió u ofendió no se repetirá con intención”, dice la sicóloga guayaquileña Cecilia Chávez Bowen, quien niega la validez de aquello de “perdono, pero no olvido” porque eso quiere decir que aún hay cabida para el rencor.


“Perdonar no es lo mismo que justificar, excusar u olvidar. Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. La reconciliación exige que dos personas que se respetan mutuamente se reúnan de nuevo. El perdón es la respuesta moral de una persona a la injusticia que otra ha cometido contra ella. Uno puede perdonar y, sin embargo, no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada”, señala el sicólogo norteamericano Robert Enright en su disertación A definition of forgiveness (Una definición del perdón), durante la Conferencia Nacional del Perdón de 1997 en la Universidad de Wisconsin, en la que se recalcó que perdonar no borra el mal hecho ni le quita la responsabilidad al ofensor, sino que es algo que solo nosotros podemos hacer y, ofreciéndole nuestra buena voluntad a este, encontramos el poder para sanarnos. 


Perdonarse uno mismo
“El perdón más necesario sigue siendo el que se da a uno mismo”, recuerda la sicóloga Chávez Bowen y aconseja “comprender que no se es perfecto, que nadie tiene derecho a esperar eso de nosotros y, sobre todo, tener la certeza que el amor de las personas significativas no se pierde por un error o un mal comportamiento. Y que todos tenemos derecho a una segunda oportunidad”. La especialista asegura que el carácter de una persona determina su capacidad para perdonarse con mayor facilidad y por ello aconseja a los padres a no ser demasiado estrictos y críticos en la educación de sus hijos, pues esto los hace muy perfeccionistas y temerosos de defraudar a los demás, lo que a futuro les impide disculpar sus propios errores.


Perdonarse a uno mismo exige el reconocimiento implícito del error cometido y esto conlleva a un acto de humildad difícil de aceptar.  En el proceso del propio perdón se necesita asumir la limitación personal que poseemos, reconocer el error, rectificar y desear la superación. 


La esencia del perdón propio está más orientada al futuro que al pasado; no es una rendención de culpa sino una liberación para afrontar la vida desde otra perspectiva. “Lo que duele y se dificulta de perdonar es el sentimiento que acompaña a una vivencia, no el hecho en sí.  Esta diferencia es la que permite que al analizar el hecho es una perspectiva diferente y más objetiva, nazca el perdón”, asegura la sicóloga Chávez, quien además sostiene que el que logra el perdón, logra la paz interior y, a partir de ella, mejora en las demás áreas como la salud, el trabajo, las relaciones interpersonales, los estados de ánimo, etc.
 
Pasos para el perdón
Según el siquiatra norteamerico Richard Fitzgibbon los pasos terapéuticos para el perdón son:


1. Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida.  La persona puede estar deprimida sin saber por qué hasta que descubre la causa.
2. Reconocer la fuente de la herida y descubrir el porqué.
3. Elegir perdonar. Y no solo por motivos religiosos, sino también por instinto de conservación: hace bien síquica y físicamente.
4. Buscar una nueva forma de pensar sobre la persona que nos ha hecho mal.


Día 88. Pediré perdonar
En su libro El Perdón (Editorial Norma), Deepak Chopra ofrece una guía de 100 días para disculpar a los demás y a uno mismo. En el día 88 ofrece una oración que ayuda a dejar el rencor atrás:
Dios y Espíritu, tengo el corazón endurecido hoy.
Hay alguien a quien no puedo perdonar.
Mi propia herida bloquea el camino.
Siento el dolor de haber sido herido.
Retira esta dureza de mi corazón,
Permíteme sentir la alegría de la ternura.
Restablece la paz y llévate la energía del malestar.
Permíteme perdonar verdaderamente como yo mismo (a) sería perdonado (a).
Amén.


Sobre el perdón
- “Enseñemos a perdonar, pero si enseñamos también a no ofender, sería más eficiente”.  José Ingenieros.
- “Nada envalentona tanto al pecador como el perdón”. William Shakespeare.
- “El perdón es la única venganza aprobada por el Universo”. Silvia Schmidt.
- “La espiral de la violencia solo la frena el milagro del perdón”, Juan Pablo II.
- “Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar”, San Juan Crisóstomo.
- “El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor.  Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió”.  Madre Teresa de Calcuta.


Asesoría: Cecilia Chávez Bowen de Larrea, sicóloga.  Telf.: 2244797.  Guayaquil.
Agradecimiento: Editorial Norma


 

Columnista

 
columnista Las dos bodas de maría Por María Fernanda Heredia

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